jueves, 16 de abril de 2009

"La razón nos guía, pero nuestras emociones deciden"


Menos luce más

A veces, de lejos se ve más cerca, por eso el australiano Tim Pethick acierta cuando explica por qué el galopante paro español no se nota en nuestras calles: la familia y los amigos son una valiosa red que suple a nuestro no tan efectivo Estado de bienestar. También tiene puntería al sentenciar el fin del "marketing del capricho" y su sustitución por el "marketing de la necesidad". Los derroches que hace un par de años generaban secretas envidias hoy son aparatosas antiguallas de una década de excesos: basta con echar un vistazo a los automóviles más vendidos o - mejor-a los que menos han dejado de venderse y a cómo resulta de buen tono mirar los presupuestos. Menos, ahora, luce mucho más.

Tengo 46 años: la edad del realismo. Nací en Nueva Zelanda, pero vivo en Sydney. Tengo tres hijas: para poder verlas, dejé una multinacional y creé mi empresa. No deje a sus jefes decidir si tiene éxito como persona. Participo en ´Rethink the basis of communication´, en la UIC
e voy a confesar que, cuando volaba hacia Barcelona, he mirado las cifras económicas de España: tienen ustedes un paro astronómico.


Ya...

Y viendo todo el cuadro macroeconómico, la verdad, me he inquietado: he pensado que vería tensión social en las calles.

Las estadísticas no lo dicen todo.

Eso es lo que quería decir. Las estadísticas españolas eran inquietantes y, sin embargo, me he dado un paseo por las calles de Barcelona y he visto una ciudad tranquila, agradable, trabajadora y próspera...

Por lo menos, de momento.

... Tal vez lo fuera más hace un par de años, pero ahora no me ha dado la sensación de que se vaya a hundir, porque la gente que vive aquí no tiene ni me ha transmitido ese sentimiento. En cambio, en EE. UU. y también en el Reino Unido he notado más esa angustia de que que el cielo está cayéndose sobre sus cabezas.

Y...

Pues que cualquiera tomaría una decisión de inversión mucho más racional sólo con darse un paseo por Barcelona viendo las caras de la gente que analizando complejos cuadros estadísticos y macroeconómicos, que son los que estudian financieros, gobernadores de bancos centrales y decision makers en general.

La calle enseña más que el despacho.

Las cifras no tienen sentimientos ni emociones, pero las personas - que son las que al final deciden-,sí. Por eso, si en marketing sólo atiendes a las estadísticas, te pierdes la mitad de la realidad.

¿Y adónde nos lleva eso?

Que si yo no me hubiera bajado del avión que me traía desde Australia tras ver las cifras del paro en España por miedo a un atraco, sería un idiota. Y si no hubiera decidido invertir aquí por esas cifras, también.

Suena sensato.

Si la sensación colectiva de un país es que "el cielo cae sobre nosotros", es que el cielo cae sobre nosotros, porque, al final, las cifras económicas acaban adaptándose a ese sentimiento.

¿Y no al revés?

No, porque somos los humanos quienes decidimos, y no los números. Las cifras no me han revelado que la familia, los amigos, la red social de cada persona da aquí y ahora en España más seguridad psicológica a cada individuo que en los países anglosajones. Por lo tanto, la sensación colectiva también es menos angustiosa aquí aunque las cifras del paro sean mucho peores en realidad.

¿Y qué le enseña a usted eso?

Que el marketing se equivoca en el demasiado yo.

El yo es el sujeto comprante.

Me refiero a que el marketing - y la economía entera-ha asumido que el agente económico elemental, el yo, mueve los mercados. Y no es así.

¿Ah, no?

El marketing ha creído siempre que sólo el yo toma las decisiones y que ese yo a su vez se mueve porque lo quiere todo, y si ya lo tiene todo, quiere más. La economía entera presume que, de uno en uno, todos queremos todo, queremos más y lo queremos ya.

Yo diría que esa presunción es realista. No, porque los humanos somos algo más, y la economía o el marketing que ignore ese algo más acaba asumiendo que los parados no tienen familia, ni amigos, ni emociones, y se equivocan. La mera noción de avaricia no da la medida de todo el ser humano ni de todo agente económico.

¿Y usted cómo actúa en consecuencia?

Yo no soy la madre Teresa. Mi discurso no es ético ni quiero montar una ONG. Yo quiero vender más y mejor; y lo he conseguido, de momento en mi país, apelando a esa parte comunitaria, solidaria y colectivista que también tenemos los humanos.

¿Y cómo es su marketing, entonces?

Tampoco soy geólogo. No trabajo con piedras sino con personas, y las personas nos dejamos guiar por la razón pero decidimos con el corazón, y nuestro corazón también es solidario.

Yo creía que usted vendía patatas.

Vendo de momento productos de gran consumo: patatas fritas, zumos frescos, pero me han invitado a hablar aquí porque he dado la vuelta al marketing tradicional: tengo dos marcas en el top 10 del Pacífico asiático, porque he apelado a toda la persona y no sólo a su ego.

Por ejemplo.

Si la medida de nuestro éxito en la vida es un coche de 100.000 euros, entonces, ahora que estamos en crisis... ¡tremendo! Y si todo lo que soy como persona depende de mi trabajo, que me da estatus, dinero para mis caprichos y amor propio, y me voy al paro...

... Pues fatal.

Pero ¿quién decide si usted es bueno o malo, su jefe o sus amigos? ¿Qué da la medida de su éxito, los ceros de la cifra de su salario anual o la cantidad de amigos que tiene y cuánto le quieren?

Cada uno hace caso a quien quiere.

Pero si la red social es más fuerte, entonces los prescriptores para un producto serán más próximos al destinatario. Yo conduzco un Fiat 500, un utilitario, como los personajes low cost de mis campañas, pero, como ellos, intento tener una red de amigos y familiares incondicional. Son ellos quienes dan la medida de mi éxito: no la tapicería de piel de mi coche. Eso es marketing emocional.


LLUÍS AMIGUET - ABRIL 2009

jueves, 5 de marzo de 2009

20 frases célebres para gestionar en tiempo de crisis

1. Calidad Directiva
“El hombre se descubre cuando se mide contra un obstáculo”, Antoine de Saint Exupery
2. Previsión y Cautela
“Sólo cuando baje la marea, sabremos quién estaba nadando desnudo”, Warren Buffet
3. Entorno
“Voy a hacer un pronóstico: Puede pasar cualquier cosa”, Roy Atkinson
4. Estadísticas sectoriales
“Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas”, Mark Twain
5. Reflexión
“No podemos resolver problemas de la misma manera que cuando los creamos”, Albert Einstein
6. Análisis
“Tengo seis honestos sirvientes (ellos me enseñaron todo lo que sé): Sus nombres son Qué, Por qué, Cuándo, Cómo, Dónde y Quién”, Rudyard Kipling
7. Planificación vs. Acción
“La vida es lo que ocurre mientras estamos ocupados haciendo planes”, John Lennon
8. Caja
“¿Ha oído eso de que no se puede vivir sin amor? pues el dinero es más importante”, Doctor House
9. Deuda
“Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo”, John Maynard Keynes
10. Datos
“Es un error capital teorizar antes de poseer datos. Uno comienza a alterar los hechos para encajarlos en las teorías, en lugar de encajar las teorías en los hechos”, Sherlock Holmes
11. Equipo
“No necesito amigos que cambian cuando yo cambio, y asienten cuando yo asiento. Mi sombra lo hace mucho mejor”, Plutarco
12. Aprendizaje
“La Experiencia es un peine que te llega cuando te quedaste calvo”, Ringo Bonavena
13. Trabajo Duro
“La diferencia entre trabajo y compromiso… Los huevos con bacon. La gallina colabora y el cerdo se compromete”
14. Reconocimiento
“A veces sucede así en la vida: cuando son los caballos los que han trabajado, es el cochero el que recibe la propina”, Daphne du Maurier
15. Responsabilidad
“Si quieres que algo sea hecho, nombra un responsable. Si quieres que algo se demore eternamente, nombra una comisión”, Napoleón
16. Confianza
“Si no hay sentido de confianza en la organización, si las personas viven preocupadas por cubrirse las espaldas… la creatividad será una de las primeras víctimas”, Napoleón
17. Ejemplo
“No hay cosa que más disfrute el soldado romano que ver a su oficial de mando comer abiertamente el mismo pan que él , o tenderse sobre un sencillo lecho de paja, o erigir una empalizada. Lo que admiran de un jefe es su disposición para compartir el peligro y las dificultades, más que su habilidad para conseguir honor y riqueza, y sienten más aprecio por los oficiales que son capaces de hacer esfuerzos junto a ellos que los que les permiten pasarlo bien”, Plutarco de Cayo Mario
18. Talento
“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles”, Bertolt Brecht
19. Comunicación
“Nada viaja más rápido que la luz, excepto las malas noticias”, Douglas Adams
20. Austeridad
“Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”, Benjamín Frankin

Manager Business Magazine Abril - 2008

Michele Boldrin

"La ilusión del multiplicador, por la cual, el Gobierno pasa 100 euros del bolsillo de un ciudadano a una constructora y ésta los convierte en 150 euros es un milagro. Eso lo hacía Cristo, pero no el Estado", asienta Michele Boldrin.

El profesor de la Washington University (Sant Louis) afirma en una entrevista con EXPANSIÓN que los Gobiernos están actuando de forma "precipitada". "Todas las recesiones no son iguales, ni tampoco se resuelven siempre con más dinero público". Sin embargo, se ha instaurado una corriente general en todos los países favorable a la ayudas y subvenciones del Estado.

¿Piensa que el mundo se enfrenta a una nueva ola de proteccionismo?
Estamos ante la reacción típica que ya impulsaron los gobiernos tras el crash de 1929. La tendencia al proteccionismo y a dar ayuda a los sectores en más dificultades, como el del motor, es un juego de suma cero. Lo único que hace es transferir recursos de los contribuyentes a las empresas en apuros. No sirve buscar subsidios públicos para vivir dos días más. Es obvio que todo esto hace daño, pero políticamente se busca el voto, la simpatía de sindicatos, las empresas, etc. Creo que los políticos saben perfectamente bien que esto no resuelve la cuestión.
Entonces, ¿por qué actúan de la misma manera?
La visión dominante piensa que las crisis económicas siempre están determinadas por la falta de demanda. Ésta se intenta suplantar por demanda pública, pero lo que hacen es inventar excusas para gastar dinero público. Todo esto viene de una interpretación incorrecta de lo que ocurrió en EEUU en los años treinta. El New Deal de Roosevelt llegó a pagar a actores para que hicieran espectáculos públicos gratis y a obreros con globos en las calles para ahuyentar a los pájaros de los edificios. Estas ideas se abandonaron en seguida porque se dieron cuenta de que suponían un desperdicio alucinante de recursos y que no servían para nada.
¿Dónde está la raíz de la crisis actual entonces?
Hay un problema de demanda, no porque la gente esté asustada, sino porque posee menos dinero. Empresas y familias han invertido mal su dinero, riqueza y horas de trabajo en unos bienes inmobiliarios que nadie quiere ahora. Ahora son más pobres de lo que pensaban. La reacción natural es, por tanto, consumir menos y ahorrar. El problema es doble. Por un lado, el mercado tiene que reconocer que es más pobre y, por tanto, el consumo medio debe bajar. Por otro lado, una parte de la población tiene que buscarse o inventarse otro trabajo. Muchos quieren volver a hacer lo que hacían antes, pero el Estado no puede ayudarles de forma artificial a conseguir este objetivo.
En este sentido, ¿cómo cree que está actuando España?
Zapatero lo ha hecho mal y la oposición tampoco ha aportado ninguna sugerencia. Soy italiano de origen y la reacción de toda la clase política española me recuerda a lo que hicieron los partidos italianos en los años setenta: populismo y gasto público para alimentar a su clientela electoral. La herencia es un país retrasado y desastroso, en donde los sueldos reales no crecen desde hace trece años.
Hasta hace medio año, el presidente sostenía que la crisis era algo «opinable». ¿No se ha perdido demasiado tiempo en tomar medidas?
Esto es una recesión seria y la salida pasa por dar soluciones verdaderamente originales y nuevas. Lo que más me sorprende es que, desde hace dos años, el Gobierno tenía la capacidad de adoptar reformas fiscales y laborales importantes que ya podrían estar dando sus frutos. Estoy convencido de que ésta es una crisis española y no provocada sólo por el efecto de los mercados financieros. La pauta de crecimiento del modelo español tenía que llegar a su fin. Se creó una máquina infernal entre la burbuja inmobiliaria, la facilidad de crédito y los grandes beneficios. Era necesario que la pelota chocara contra la pared y le rompiera la nariz a unos cuantos. Esto es normal, forma parte del juego.
Aunque tarde, ¿qué se debería hacer a corto plazo?
Hay una parte de la economía que debe reciclarse y el Gobierno puede facilitar ese cambio, combinando el sistema de subsidios por desempleo con políticas más activas de búsqueda de trabajo. Por ejemplo, reduciendo impuestos de verdad. El cheque de 400 euros no crea ningún incentivo para trabajar, ni tampoco al empresario. Por tanto, se deberían dar beneficios fiscales a los parados de las capas más bajas que busquen y consigan un trabajo; reducir la carga fiscal sobre las empresas que reinviertan sus beneficios; y suavizar los subsidios de paro. Además, quedan pendientes las grandes reformas que comenzaron con el primer Gobierno de Aznar y después se paralizaron.
Elegir entre un Estado o millones de personas
"Se puede escoger entre impulsar la demanda desde el Gobierno o facilitar que las familias y empresas puedan decidir por sí mismas". Michele Boldrin (Padova, Italia), doctor en Economía por la Universidad de Rochester en 1987 y actual profesor de la Washington University en St. Louis, tiene claro que «por cada albañil que consigue trabajo con la ayuda del Gobierno hay una empresa que no encuentra crédito. Incrementar el gasto público para sostener la demanda de las empresas que están en quiebra no hace nada más que quitar recursos a otras empresas que no quebrarían».
Boldrin sabe que su postura resulta más "dolorosa" y, seguramente, menos rentable en el terreno político. Pero asegura que la opción que han tomado la mayoría de los Gobiernos está "retrasando" la salida de la crisis.
Boldrin dirige en España la cátedra Repsol de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada. Su labor investigadora se centra, entre otras cosas, los cambios demográficos, en los ciclos económicos y el precio de los activos o el mercado laboral.

EXPANSIÓN - Marzo 2009